Si se reactivará o no el turismo post-covid, es decir, una vez controlado el virus es una pregunta que llevamos haciéndonos desde marzo del año pasado. No cabe duda de que el ritmo de vacunación es cada vez más alto y parece que las estadísticas de la incidencia acumulada, por primera vez en mucho tiempo, empiezan a moverse en favor de la tan ansiada libertad de movimiento. Pero como ya nos hemos decepcionado antes, no podemos evitar tener dudas al respecto. Parece inevitable que vuelvan a aparecer las mismas preguntas unas y otra vez: ¿Cuándo se desbloquearán las fronteras? ¿Deberemos llevar mascarillas siempre? ¿Podremos ir a conciertos? Y un largo etcétera de cuestiones sin responder que se resumen en: ¿Cuándo volveremos a la normalidad?

NUEVOS PLANES EN LA AGENDA DE 2030 DE LAS NACIONES UNIDAS

Bien, la normalidad tal y como la conocíamos ya es una quimera inalcanzable, pero la reactivación del turismo cada día está más próxima. De hecho, la agenda de 2030 de la Naciones Unidas ha elaborado un plan de impulso para el sector turístico, y con razón, pues una parte muy relevante de PIB de los países europeos está sujeto al sector del turismo. Allá por 2008, en plena crisis inmobiliaria, el Gobierno también diseño una estrategia para ayudar a este sector que fue clave en la reactivación económica y social de nuestra población.

Estos planes son indispensables para regular la tasa de desempleo y la vertebración social y territorial de país. Las medidas del plan de recuperación europeo, llamado Next Generation EU, recogen estrategias para lidiar con la problemática. Destacan el restablecimiento de la libre circulación, el levantamiento de las restricciones en las fronteras interiores,  la creación de bonos de viaje como alternativa al reembolso en efectivo, el desarrollo de protocolos de salud para los establecimientos de hostelería, la promoción del turismo local en las regiones más afectadas o la subvención a los trabajadores y autónomos del sector.

UN 2021 MEJOR, PERO NO SUFICIENTE

Sin embargo, incluso conociendo que las administraciones trabajan sin cesar para amparar el desarrollo y reactivación económica del país, la temporada de 2021 no prevé unos porcentajes que igualen a la realidad pre-pandemia. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística, el sector habrá recuperado al cierre de 2021 un 60% de turistas internacionales, pero tomando como referencia el año anterior (2019). Por ende, aunque no igualalmos las cifras que se barajaban antes de la crisis sanitaria mundial, sí se puede hablar de una mejoría notable en el flujo de movimiento turístico.

CAMINO HACIA LA RECUPERACIÓN

Así pues, dando respuesta a la premisa inicial, parece que ya estamos en el camino de la recuperación. Más pronto que tarde podremos recuperar aquellos pequeños placeres que ahora concebimos como necesarios para la estabilidad de nuestra emocional: viajar, reunirnos con amigos o familiares y estar en contacto con la naturaleza.

ABOGAR POR UN TURISMO SOSTENIBLE

Una de las cuestiones que surgen a raíz de la reactivación del turismo y que parecen más vigentes en las agendas los gobiernos europeos, es la idea de incentivar un turismo justo y sostenible. Aprovechar este “descanso” en la actividad mundial para replantearnos el modelo globalizado en el que vivíamos. Desigualdades territoriales, poca promoción al turismo rural, ensalzamiento del un capitalismo agresivo y poco sostenible, son algunas de las prácticas que hay que replantear. Parece que llega el momento de apostar por la reactivación del flujo de movimiento, pero reestructurando las medidas con premisas más ecológicas que hagan de este nuevo turismo una actividad sostenible en el tiempo.

Turismo sostenible

Muestra experiencias de valor, y siempre serán recordadas

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